El camino a Hidalgo
Encontrarse con una parte del pasado no es cosa sencilla. Estamos acostumbrados a recordar, sí, pero cada vez la verdad es distinta aunque no sea por completo verdad. Por costumbre también, recordamos a los ausentes. Pero algo pasa, distinto, cuando los ausentes somos nosotros mismos. Y encontrar el espacio anterior ahora ocupado de nueva forma, como debe ser, por otra gente que escucha lo mismo que antes oímos y miramos, es uno de los momentos que vale la pena conservar por largo tiempo.
Agradezco a una escuela, a unos maestros, a un pueblo y a unas personas que mantienen el pasado fresco y el futuro con la tibieza propia de las cosas que habrán de dar frutos. La certeza no es más que esperanza. Si alguien no es útil a los suyos, no será nadie. Con esa idea en mente hagan su mundo.
Ahora, la mañana que recién compartimos, fue una que no había imaginado. El viaje fue posible gracias a eso que alguna vez imaginé y no sabía que iba a suceder. Supongamos que no ha sido y tengo que decir de nuevo algunas palabras: levántense diario y continúen en el camino a Hidalgo; algún día mirarán atrás y quizá estén donde no lo habrían imaginado.
Berenice Castillo
El camino a Hidalgo
Encontrarse con una parte del pasado no es cosa sencilla. Estamos acostumbrados a recordar, sí, pero cada vez la verdad es distinta aunque no sea por completo verdad. Por costumbre también, recordamos a los ausentes. Pero algo pasa, distinto, cuando los ausentes somos nosotros mismos. Y encontrar el espacio anterior ahora ocupado de nueva forma, como debe ser, por otra gente que escucha lo mismo que antes oímos y miramos, es uno de los momentos que vale la pena conservar por largo tiempo.
Agradezco a una escuela, a unos maestros, a un pueblo y a unas personas que mantienen el pasado fresco y el futuro con la tibieza propia de las cosas que habrán de dar frutos. La certeza no es más que esperanza. Si alguien no es útil a los suyos, no será nadie. Con esa idea en mente hagan su mundo.
Ahora, la mañana que recién compartimos, fue una que no había imaginado. El viaje fue posible gracias a eso que alguna vez imaginé y no sabía que iba a suceder. Supongamos que no ha sido y tengo que decir de nuevo algunas palabras: levántense diario y continúen en el camino a Hidalgo; algún día mirarán atrás y quizá estén donde no lo habrían imaginado.
Berenice Castillo
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